STAR TREK: EN LA OSCURIDAD ("STAR TREK INTO DARKNESS" 2013, J.J.Abrams)
Por Pablo Álvarez
Antes de entrar a comentar mi valoración sobre la película,
he de decir que nunca me interesaron especialmente las aventuras de la nave USS
Enterprise, por lo que mi opinión sobre la misma, no está condicionada por los
conocimientos previos que tuviera sobre la saga. Dicho esto, admito que el
reboot dirigido por J.J.Abrams en el año 2009, me pareció una excelente cinta
de aventuras y ciencia ficción.
Ahora se estrena entre nosotros la esperada secuela de dicho
relanzamiento, que afortunadamente, no sólo repite todas las virtudes de la
anterior entrega, si no que las potencia. Esto se debe principalmente a la magnífica labor de Abrams tras las
cámaras. La historia que plantea resulta interesante en todo momento, con
inesperados giros en su trama y situaciones variadas, con las que consigue un ritmo
fluido, en el que la capacidad de sorpresa nunca decae. Desde su prólogo, muy
deudor de la saga “Indiana Jones”, hasta su épico final, la narración avanza sin ningún bajón importante durante el
metraje. El director maneja con pulso firme el tempo narrativo, consiguiendo un perfecto equilibrio entre el espectáculo, la comedia y la emotividad, a la que
contribuye también una más que eficiente dirección de actores. Si en la
anterior entrega ya pudimos comprobar los resultados de la acertada elección de
casting, en esta ocasión las relaciones entre los personajes fluyen con una
naturalidad tal, que demuestra que cada uno de los actores se ha adueñado completamente
de sus respectivos papeles. El guión escrito a seis manos entre Álex Kurtzman,
Roberto Orci y Damon Lindelof, ofrece a cada uno de ellos la posibilidad de mostrarse
carismáticos, resultando relevantes en el devenir de los acontecimientos y evitando la función de meros comparsas. La química existente entre los
distintos tripulantes de la nave, destacando evidentemente la complicidad/rivalidad
entre Kirk y Spock , magníficamente interpretados por Chris Pine y Zachary
Quinto, es otro de los puntos fundamentales que hacen que la película funcione.
No obstante, es necesario resaltar la presencia del que sin duda se presentaba
como uno de los mayores reclamos de esta segunda entrega. Me refiero a Benedict
Cumberbatch, interpretando el papel del antagonista de la función. El excelente
intérprete británico, demuestra una vez más por qué es uno de los actores más
solicitados en la actualidad, consiguiendo el villano más memorable en lo que va de año,
junto al Zod de Michael Shannon en “El hombre de acero”.
En el aspecto técnico, Abrams sigue mostrando sus señas
identificativas como realizador, con lens flares omnipresentes y el uso de
planos aberrantes en instantes concretos, que logran dotar al conjunto de un inconfundible
aspecto visual. Las secuencias de acción están magníficamente realizadas,
destacando especialmente los vuelos de las naves cuando alcanzan la velocidad
de la luz, resultando todo un deleite para los amantes de los efectos visuales.
Como acompañamiento musical de tales imágenes, nadie mejor que el compositor
Michael Giacchino, habitual colaborador del realizador, que rescata el leivmotiv
sonoro de la anterior película, consiguiendo nuevamente una partitura de gran contundencia.
En definitiva, nos hallamos sin duda ante una película que
bien podría representar el paradigma de lo que ha de suponer un blockbuster
veraniego. Un producto entretenidísimo, divertido y espectacular, que sirve
para que alberguemos grandes esperanzas ante el gran reto que ha de afrontar su
realizador tras este trabajo, que no es otro que el de revivir la otra gran franquicia
galáctica por antonomasia. Viendo el excelente resultado que ha conseguido en esta ocasión, no nos queda otra cosa que desearle "larga vida y prosperidad" y "que la fuerza le acompañe".
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